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Paco
Larrañaga salió por fin Francisco
Larrañaga, el joven hispano-filipino condenado a la pena capital hasta su
abolición en Filipinas el pasado junio, ha salido por fin En
entrevista con Efe, la primera que concede tras serle conmutada la
sentencia, Larrañaga afirmó sentirse más tranquilo e ilusionado desde
que ingresó hace una semana en un módulo general de presos de alta
seguridad en la misma prisión de New Bilibid, al sur de En
su nueva celda, el hijo "Puedo
salir más al sol, andar, jugar al baloncesto, mientras que antes todas
estas salidas estaban muy restringidas", afirma. El
joven, de 28 años, cree que ser español -tiene las dos nacionalidades-
le ha ayudado a salir antes del corredor de la muerte, donde todavía
quedan cientos de presos a pesar de la abolición- y lo agradece
especialmente "al empeño del cónsul español, Ignacio Martínez". Paco,
que lleva 9 años encarcelado, casi tres de ellos en el corredor de la
muerte por un crimen que niega haber cometido, tiene ahora puestas sus
esperanzas en la continuación "Lo
que quiero es un juicio justo, no me importaría estar aquí un año más
si supiera que me iban a juzgar de nuevo. Así saldría la verdad a la luz",
subraya. Pero
es consciente de que "en Filipinas eso ya no es posible, se han
agotado todos los recursos". Parte
de sus esperanzas se basan en la resolución del Comité de Derechos
Humanos de la ONU, que el pasado julio decretó que Larrañaga "sufrió
una grave violación de sus derechos fundamentales y no tuvo un juicio
justo". El
Comité instó a Filipinas a dar al afectado "un remedio efectivo"
y "una pronta consideración |
de libertad bajo fianza", pero a punto de cumplirse los 90 días de plazo dado por el organismo, "el Gobierno filipino aún no ha contestado", señala el joven.
Clemencia
de la presidenta "Me
cuesta mucho pedir que me den el perdón porque soy inocente, y la clemencia
supondría declararme culpable", afirma Francisco. La
otra dirección apuntaría hacia la posibilidad de cumplir su pena en España,
tras el acuerdo firmado entre ambos países sobre cumplimiento de condenas
durante la visita a "Pero
es que ahora estoy condenado a cadena perpetua, que son 30 años, y yo soy
inocente", insiste Paco, aunque reconoce que es otra salida. "Aquí
vuelvo a tener a muchos de mis compañeros que ya estaban cuando fui
trasladado al corredor de la muerte. Son también de Cebú y podemos compartir
cosas y hablar en cebuano (su dialecto local)", cuenta. Esta
semana ha recibido cada día la visita de sus padres, que se trasladaron desde
Cebú, donde viven, y de su hermana, llegada desde San Francisco (EEUU). No
cesa de agradecer todas las gestiones de las autoridades y de organizaciones
españolas, que han presionado para denunciar las presuntas irregularidades
que se cometieron en su juicio. "Lo
primero que haría si me liberasen es ir a España y dar las gracias a todo el
mundo, al Rey, a los políticos, a todos los que se han interesado por mi caso.
La gente de España me está ayudando mucho", afirma. |
NOTE:
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